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Cuando la tipografía se convierte en identidad

Cuando pensamos en marcas comerciales, a todos nos vienen a la mente marcas más o menos conocidas que ya forman parte de nuestro imaginario colectivo. Marcas que reconocemos a través de  su logotipo y/o isotipo y que por medio de los diferentes elementos gráficos han construido su identidad visual en el mercado, muchas de estas marcas dependen únicamente del isotipo como identificador de las mismas, pero son cada vez más las marcas trascienden esta forma específica para ser reconocidas también por su “tipografía”. Ese denominador común que identifica, narra o explica en qué consiste la empresa, marca o servicio, también es un potente identificador de marca. Eso sucede cuando una tipografía traspasa ese límite, de simple tipo a marca, cobrando vida. Tiene más potencia, perdura en el tiempo, y desde un punto de vista práctico (sobretodo para diseñadores) resulta mucho más integradora y fácil de adaptar en todas sus versiones y formatos.
Inmersos en nuestros proyectos en el estudio, cada día pasamos muchas de nuestras horas delante de webs de fundiciones tipográficas, buscando nuevas formas y resultados, analizando familias completas y sus posibilidades. Para nuestro asombro, gloria y alegría del sector vemos cada vez más fundiciones tipográficas, con trabajos de acabado excelente, además de finos y excelentes detalles. Hemos querido escribir este post, precisamente para esto, para hablar y enaltecer el buen uso de tipografías que se convierten en claras señas identitarias de marcas y acaban estableciendo una relación emotiva y atemporal.
Para nosotros, un maestro en el uso de la tipografía, un diseñador clásico que en su proceso creativo pivota sobre la elección de la tipo, juega con ella, la transforma y transgrede, hasta convertirla en marca en sí misma es Mario Eskenazi. Aquí os cuelgo algunos de sus trabajos más reconocidos donde los elementos tipográficos  acaban siendo elemento esencial en la construcción de la identidad de marca.

 

Un diseñador y tipógrafo que desde sus inicios hasta ahora siempre a tenido una especial sensibilidad tipográfica y que desde ya bastante tiempo centra sus esfuerzos en enseñar y poner en valor la tipografía en este país es Iñigo Jerez, desde el estudio extratype. Iñigo es un creador de una finura y una excelencia notable, que está detrás de tipografías como Chamberí, para la revista Vogue España. Quixote, la revisión de la tipografía del cuarto centenario de la edición del Quijote o EINA, una revisión formal de la historia de la tipografía Sans Serif para la marca de La Escola Eina.
Pero no solo trabaja tipografías para un uso comercial, sino que trabaja codo a codo con agencias y estudios para que sus tipografías se conviertan en potentes identidades visuales, Cacaolat, Oysho, Estrella Damm son algunas de sus creaciones más famosas.
Particularmente me agrada mucho la identidad de Cacaolat, tal vez por el apego a la marca que le tengo desde que era un niño. Esta identidad corporativa fue concebida junto a Salvatore Aducci otro genio del branding y packaging.

Hay un caso que me llama la atención, no solo por su frescura, y método de investigación y recuperación de caracteres, sino por la simpatía y el cómo se está dando a conocer, Juanjo López la pasada semana nos llegó un bonito sobre kraft al estudio, en él había un folder con unos preciosos ejemplos de aplicaciones tipográficas, frescas, jóvenes, sin contemplaciones y bien ejecutadas. Trabaja tipografías que traspasan el campo del branding, como por ejemplo este precioso packaging. 
Todos ellos son ejemplos algunos de nuestros referentes en el diseño de tipografías para nosotros y supongo que también para muchos otros diseñadores. Por ellos no podemos estar más que agradecidos y humildemente felicitar a los mencionados por sus trabajos desde este humilde post.

Escrito por Bulldog


Cuando la tipografía se convierte en identidad

Cuando pensamos en marcas comerciales, a todos nos vienen a la mente marcas más o menos conocidas que ya forman parte de nuestro imaginario colectivo. Marcas que reconocemos a través de  su logotipo y/o isotipo y que por medio de los diferentes elementos gráficos han construido su identidad visual en el mercado, muchas de estas marcas dependen únicamente del isotipo como identificador de las mismas, pero son cada vez más las marcas trascienden esta forma específica para ser reconocidas también por su “tipografía”. Ese denominador común que identifica, narra o explica en qué consiste la empresa, marca o servicio, también es un potente identificador de marca. Eso sucede cuando una tipografía traspasa ese límite, de simple tipo a marca, cobrando vida. Tiene más potencia, perdura en el tiempo, y desde un punto de vista práctico (sobretodo para diseñadores) resulta mucho más integradora y fácil de adaptar en todas sus versiones y formatos.
Inmersos en nuestros proyectos en el estudio, cada día pasamos muchas de nuestras horas delante de webs de fundiciones tipográficas, buscando nuevas formas y resultados, analizando familias completas y sus posibilidades. Para nuestro asombro, gloria y alegría del sector vemos cada vez más fundiciones tipográficas, con trabajos de acabado excelente, además de finos y excelentes detalles. Hemos querido escribir este post, precisamente para esto, para hablar y enaltecer el buen uso de tipografías que se convierten en claras señas identitarias de marcas y acaban estableciendo una relación emotiva y atemporal.
Para nosotros, un maestro en el uso de la tipografía, un diseñador clásico que en su proceso creativo pivota sobre la elección de la tipo, juega con ella, la transforma y transgrede, hasta convertirla en marca en sí misma es Mario Eskenazi. Aquí os cuelgo algunos de sus trabajos más reconocidos donde los elementos tipográficos  acaban siendo elemento esencial en la construcción de la identidad de marca.

 

Un diseñador y tipógrafo que desde sus inicios hasta ahora siempre a tenido una especial sensibilidad tipográfica y que desde ya bastante tiempo centra sus esfuerzos en enseñar y poner en valor la tipografía en este país es Iñigo Jerez, desde el estudio extratype. Iñigo es un creador de una finura y una excelencia notable, que está detrás de tipografías como Chamberí, para la revista Vogue España. Quixote, la revisión de la tipografía del cuarto centenario de la edición del Quijote o EINA, una revisión formal de la historia de la tipografía Sans Serif para la marca de La Escola Eina.
Pero no solo trabaja tipografías para un uso comercial, sino que trabaja codo a codo con agencias y estudios para que sus tipografías se conviertan en potentes identidades visuales, Cacaolat, Oysho, Estrella Damm son algunas de sus creaciones más famosas.
Particularmente me agrada mucho la identidad de Cacaolat, tal vez por el apego a la marca que le tengo desde que era un niño. Esta identidad corporativa fue concebida junto a Salvatore Aducci otro genio del branding y packaging.

Hay un caso que me llama la atención, no solo por su frescura, y método de investigación y recuperación de caracteres, sino por la simpatía y el cómo se está dando a conocer, Juanjo López la pasada semana nos llegó un bonito sobre kraft al estudio, en él había un folder con unos preciosos ejemplos de aplicaciones tipográficas, frescas, jóvenes, sin contemplaciones y bien ejecutadas. Trabaja tipografías que traspasan el campo del branding, como por ejemplo este precioso packaging. 
Todos ellos son ejemplos algunos de nuestros referentes en el diseño de tipografías para nosotros y supongo que también para muchos otros diseñadores. Por ellos no podemos estar más que agradecidos y humildemente felicitar a los mencionados por sus trabajos desde este humilde post.
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Alguno de los trabajos en los que Bulldog ha participado

Mas la Roca

Maset Plana

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