Alvar de Dios

 

Camino de los Arrieros y Tío Uco son la puerta de entrada al universo de Alvar de Dios, unos vinos definidos como “vinos de pueblo”. Productos honestos pero a la vez complejos que captan tanto por su sabor como por su estética las diferencias que hay entre los terrenos y suelos de donde provienen cada uno. 

La estrategia para este nuevo proyecto de labeling ha sido representar las diferencias entre las dos regiones en el color de la etiqueta, verde en el Camino de los Arrieros y marrón en el Tío Uco, tal y como son en realidad los suelos de ambos parajes. A nivel gráfico se han representado dichos paisajes de una manera muy sintetizada, geométrica y abstracta, vistos desde el cielo donde las cepas se distinguen como pequeños puntos gracias a la manera en que están injertadas (dejando un gran espacio entre ellas para que cada una pueda alimentarse de los pocos nutrientes de ambos tipos de suelos.) y a los lados de dichos puntos aparecen líneas paralelas en golpe seco simbolizando el resto de campos dedicados a otros cultivos. De esta manera se perciben unas etiquetas llenas de contenido gráfico, a la vez que muy sutiles y elegantes, donde lo importante son los puntos de las cepas, su disposición y el color.

Camino de los arrieros viene de Villadepera, prácticamente en la frontera con Portugal y muy cerca del río Duero, con cepas de variedades autóctonas de más de 100 años y suelos de pizarra de origen volcánico. Con un gran contenido de mica que lo convierte en un vino muy aromático, con sabores suaves, un gran equilibrio y frescura, y un carácter mineral que le aporta mucha elegancia. El nombre hace referencia a un antiguo paso de trashumancia que comunica todos los pueblos de los Arribes del Duero y para representarlo hemos creado una etiqueta envolvente donde la unión de ambos extremos es la que forma dicho camino. Las pequeñas parcelas de los viñedos que conforman este vino aparecen dispersas a lo largo y ancho de este paraje quedando así reflejada también en la etiqueta.

Tio Uco, es un vino de el Pego, con un suelo mayoritariamente arenoso sobre areniscas del cuaternario que le otorga al producto un gran aroma, con mucha fruta madura, especiado y balsámico. El nombre proviene de la leyenda del Tío Uco, que era un personaje del imaginario colectivo de las poblaciones de la zona que según cuenta la leyenda en tiempos de la postguerra y hambruna defendió unas pequeñas tierras fértiles que se encontraban dentro de Páramo de la Guareña del expolio de poblaciones de fuera.  El diseño hace referencia a este pequeño “oasis” de viña en medio de la nada que al igual que en la realidad representa una parcela solitaria de forma cuadrada rodeada de otros campos.

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