OCT 03

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Packaging blanco

Tras años de “ecatombe”, “sálvese quien pueda”, “ no llego a final de mes” etc…en esta crisis que para muchos ha desaparecido, para otros a medias y para algunos sigue pegando fuerte, si algo nos ha quedado incrustado a la hora de ir al supermercado, es ir con el estómago lleno y la lista en la mano.

El consumidor reduce las cantidades de compra y, sobre todo, abandona poco a poco sus marcas de siempre. Es aquí cuando las grandes superficies dan rienda suelta a la introducción de las marcas blancas que ofrecen lo “básico y necesario”. El concepto es muy simple: productos baratos,de aspecto simple y hasta “pobre” en algunos casos.

DRAMATIZACIÓN

 

La confianza se empieza a recuperar y cada vez mas, se vuelve a apostar por aquella marca de pan cuyo sabor tanto te gustaba pero que es más cara, ese yogur con mermelada en el fondo de esa otra marca que consumías, un extra como podrían ser esas galletas rellenas de crema, envueltas en una capa de chocolate, o mejor aún, la bolsa de patatas gourmet a las finas hiervas y trufa con las que tan bien quedas ante tus amigos en vez de sacarles un pack de patatas fritas marca “sin marca” . Se ha llegado a pasar de poner el paquete de café 100% colombiano y natural en la mesa a la vista de todos a meter uno sin marca en tarros de cristal, que queda muy “mono”, pero cuya real intención es la de esconder el paquete donde venía envasado para no quedar de “cutre”.

Teniendo en cuenta que estas marcas blancas siguen en el mercado y que la confianza del consumidor vuelve, paulatinamente, a declinarse por las marcas “de siempre”, habría que cambiar la perspectiva de imagen para un mejor posicionamiento y percepción. Una marca blanca no tiene razón de ser pobre o dar aspecto simplón, se trata de productos que cumplen las mismas funciones que otros mas caros aunque existan diferencias cualitativas en algunos casos, que obviamente se compensan con el precio.

En España, si queremos que este cambio pueda hacerse efectivo, habría que educar al consumidor, para lo cual hay que pasar por aquellos que ponen su producto a la venta y que tanta falta hacen en el mundo del packaging….los clientes. ¿Seguir haciendo lo de siempre para no estrellarse? ¿o… si?, ¿investigar casos de éxito y referenciarse para darle una vuelta de tuerca? ¿no hacer nada¿ ¿esperar a que otro lo haga?…. Veamos ejemplos de packaging marca blanca en España comparados con un lugar como puede ser Inglaterra, donde el miedo al cambio se ha perdido y el consumidor lo acepta gratamente gracias a aquellos que han querido que suceda: clientes, agencias y medios. En nuestras manos está la evolución y el enriquecimiento de este, nuestro sector.

ESPAÑA                                                                          INGLATERRA

 

 

Escrito por Bulldog


Packaging blanco

Tras años de “ecatombe”, “sálvese quien pueda”, “ no llego a final de mes” etc…en esta crisis que para muchos ha desaparecido, para otros a medias y para algunos sigue pegando fuerte, si algo nos ha quedado incrustado a la hora de ir al supermercado, es ir con el estómago lleno y la lista en la mano.

El consumidor reduce las cantidades de compra y, sobre todo, abandona poco a poco sus marcas de siempre. Es aquí cuando las grandes superficies dan rienda suelta a la introducción de las marcas blancas que ofrecen lo “básico y necesario”. El concepto es muy simple: productos baratos,de aspecto simple y hasta “pobre” en algunos casos.

DRAMATIZACIÓN

 

La confianza se empieza a recuperar y cada vez mas, se vuelve a apostar por aquella marca de pan cuyo sabor tanto te gustaba pero que es más cara, ese yogur con mermelada en el fondo de esa otra marca que consumías, un extra como podrían ser esas galletas rellenas de crema, envueltas en una capa de chocolate, o mejor aún, la bolsa de patatas gourmet a las finas hiervas y trufa con las que tan bien quedas ante tus amigos en vez de sacarles un pack de patatas fritas marca “sin marca” . Se ha llegado a pasar de poner el paquete de café 100% colombiano y natural en la mesa a la vista de todos a meter uno sin marca en tarros de cristal, que queda muy “mono”, pero cuya real intención es la de esconder el paquete donde venía envasado para no quedar de “cutre”.

Teniendo en cuenta que estas marcas blancas siguen en el mercado y que la confianza del consumidor vuelve, paulatinamente, a declinarse por las marcas “de siempre”, habría que cambiar la perspectiva de imagen para un mejor posicionamiento y percepción. Una marca blanca no tiene razón de ser pobre o dar aspecto simplón, se trata de productos que cumplen las mismas funciones que otros mas caros aunque existan diferencias cualitativas en algunos casos, que obviamente se compensan con el precio.

En España, si queremos que este cambio pueda hacerse efectivo, habría que educar al consumidor, para lo cual hay que pasar por aquellos que ponen su producto a la venta y que tanta falta hacen en el mundo del packaging….los clientes. ¿Seguir haciendo lo de siempre para no estrellarse? ¿o… si?, ¿investigar casos de éxito y referenciarse para darle una vuelta de tuerca? ¿no hacer nada¿ ¿esperar a que otro lo haga?…. Veamos ejemplos de packaging marca blanca en España comparados con un lugar como puede ser Inglaterra, donde el miedo al cambio se ha perdido y el consumidor lo acepta gratamente gracias a aquellos que han querido que suceda: clientes, agencias y medios. En nuestras manos está la evolución y el enriquecimiento de este, nuestro sector.

ESPAÑA                                                                          INGLATERRA

 

 

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