ABR 28

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Ikea Haters

I hate IKEA, un título un tanto punk, pero no nos horrorizemos aún.

Esta semana leyendo La Vanguardia leí el artículo sobre el posible cierre de la carismática tienda Barcelonesa de productos de diseño Vinçon. Esto me hizo reflexionar hasta qué punto acercar el diseño al consumidor final puede ser bueno.

En dicho artículo decía literalmente Fernando Amat, propietario de la tienda, "la gente viene a Vincon a enseñarlo, ver y luego compra en Ikea." Y no le falta razón. Ikea ha "copiado" muchos grandes diseños industriales contemporáneos, producidos en países asiáticos (con dudosa calidad y control del mismo) para abaratar al máximo, ese es un modelo válido, pero en el mundo del diseño no todo nos vale.

No podemos copiar una aceitera premio nacional de diseño (Marquina) y relanzarla con otros materiales, pues se está vanalizando el producto y lo conviertimos en un anti-diseño, no funciona.

En casa siempre me han enseñado que nunca tendrás la misma camisa por 5 que por 500, y ese es el modelo Ikea. El hacer llegar el diseño a nuestros hogares a cualquier precio.

La reflexión de este post no quiere ser una reivindicación, ni estar a favor o en contra de nada (he sido comprador de Ikea, es más, me gusta), pero hay que reflexionar como diseñador, no sólo en la función estética y funcional del producto, sino en el coste repercutido al cliente final. Ello hará que el BUEN diseño llegue a un precio contenido a nuestro cliente y quiera repetir.

Así pues, señores de Ikea, dejen de producir en China. Señores de Vinçon, ¡bajen un poquito los precios!

Escrito por Carles Sala


Ikea Haters

I hate IKEA, un título un tanto punk, pero no nos horrorizemos aún.

Esta semana leyendo La Vanguardia leí el artículo sobre el posible cierre de la carismática tienda Barcelonesa de productos de diseño Vinçon. Esto me hizo reflexionar hasta qué punto acercar el diseño al consumidor final puede ser bueno.

En dicho artículo decía literalmente Fernando Amat, propietario de la tienda, "la gente viene a Vincon a enseñarlo, ver y luego compra en Ikea." Y no le falta razón. Ikea ha "copiado" muchos grandes diseños industriales contemporáneos, producidos en países asiáticos (con dudosa calidad y control del mismo) para abaratar al máximo, ese es un modelo válido, pero en el mundo del diseño no todo nos vale.

No podemos copiar una aceitera premio nacional de diseño (Marquina) y relanzarla con otros materiales, pues se está vanalizando el producto y lo conviertimos en un anti-diseño, no funciona.

En casa siempre me han enseñado que nunca tendrás la misma camisa por 5 que por 500, y ese es el modelo Ikea. El hacer llegar el diseño a nuestros hogares a cualquier precio.

La reflexión de este post no quiere ser una reivindicación, ni estar a favor o en contra de nada (he sido comprador de Ikea, es más, me gusta), pero hay que reflexionar como diseñador, no sólo en la función estética y funcional del producto, sino en el coste repercutido al cliente final. Ello hará que el BUEN diseño llegue a un precio contenido a nuestro cliente y quiera repetir.

Así pues, señores de Ikea, dejen de producir en China. Señores de Vinçon, ¡bajen un poquito los precios!

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Alguno de los trabajos en los que Carles ha participado

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