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OCT 16

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Diseño vs marketing

Estoy seguro de que este texto va a hacer gracia a más de uno (espero), pues es un caso típico lo que vamos a explicar hoy.
¿Quién como diseñador no se ha encontrado alguna vez con el típico cliente que no quiere dejarse asesorar y pasa a ser diseñador también? ¿Y quién como cliente no se ha topado con ese diseñador que “no baja del burro”, que todo son leyes de la gestalt, conceptos y diseño inteligente?
Siempre digo lo mismo a mis clientes; el diseño es fácil, consta en poner en una balanza las necesidades del cliente/producto y en el otro extremo la estética y entonces encontrar un perfecto equilibrio. Nunca puede pesar más un lado que el otro.

Hoy os voy a poner unos ejemplos que ilustran el título de nuestro post.
Desde los departamentos de marketing, que sin ellos no podríamos vivir, se nos brinda cada vez un nuevo reto en forma de briefing, donde se nos habla de conceptos como el DAFO (debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas), target, momentos de consumo (en el caso de un vino) y precio suyo y de la competencia.
Todo ello es información que a nosotros se nos ofrece para estrechar el círculo y poder confeccionar un diseño ajustado a las necesidades y que, a más, esas necesidades sean bonitas!
Tratamos de ofrecer soluciones democráticas a los clientes donde todo esté justificado, espaciado, homogeneizado y entonces, en medio de una presentación es donde se nos pide: el nombre más grande, el «dibujito» más pequeño, el clásico: “y si….” Y es entonces donde nacen los problemas.
Un diseñador debe aportar soluciones a sus clientes, asesorarlos, dar su brazo a torcer a veces y a veces no, pero sobre todo debe ser coherente con el briefing.
Os paso pongo unos ejemplos, sin conocimiento de briefing, donde vosotros mismos podréis ver claramente los problemas descritos.

Torissimo, un diseño de vino claramente donde (a nuestro entender) el cliente a ganado la partida al diseñador. Donde el naming no acompaña, la gráfica es extravagante y no se aporta valor a la marca. Por ejemplo, no existe marca, como entendemos, de la bodega (si que hay un nombre de fabricante).

Otro ejemplo:

Matizamos, no es que no nos guste, nos parece muy elegante, pero el formato y la gráfica no pensamos que sea la más adecuada para el diseño de un packaging de aceite, es como aliñar la ensalada con perfume!

Un ejemplo que nos choca, este diseño de calcco que para nosotros son un claro referente del buen diseño.

Un diseño 100% visual, con falta de información, obviamente no pasa desapercibido (si eso es lo que decía el briefing: chapeau), pero que está muy fuera de la línea habitual de los chicos de calcco y que, a nuestro entender, valora mucho más la estética que las necesidades formales de este vino.

La agencia austondesign nos muestra uno de sus diseños de vino, el vino subterra.

Un naming vinculado a la gráfica, donde además se muestra con una gráfica oscura, donde solamente se da importancia a un elemento, probablemente para crear un foco de atención.

Una vez más, los chicos de stranger & stranger nos alucinan con uno de sus minuciosos packagings.

Fortitude, un vino que habla de la pureza del terruño, de los diferentes substratos que existe en particular en esa finca / bodega.
Hablan de altura y compensan perfectamente las necesidades del cliente con la estética.

Entonces tanto si eres diseñador como cliente, toma buena nota de este post, que tu proyecto no se convierta en un “gremlin” por darle siempre la razón al cliente. Asesora pero no seas dictatorial en el discurso.
Crea y arriesga, pero piensa en la funcionalidad.
Si eres el cliente, el que paga no siempre tiene la razón. Piensa en que un experto te esta ayudando y asesorando.

Sea lo que sea, seguiremos viendo diseños de vino, aceite, perfumes, spirits con ambos casos.

Escrito por Carles Sala


Diseño vs marketing

Estoy seguro de que este texto va a hacer gracia a más de uno (espero), pues es un caso típico lo que vamos a explicar hoy.
¿Quién como diseñador no se ha encontrado alguna vez con el típico cliente que no quiere dejarse asesorar y pasa a ser diseñador también? ¿Y quién como cliente no se ha topado con ese diseñador que “no baja del burro”, que todo son leyes de la gestalt, conceptos y diseño inteligente?
Siempre digo lo mismo a mis clientes; el diseño es fácil, consta en poner en una balanza las necesidades del cliente/producto y en el otro extremo la estética y entonces encontrar un perfecto equilibrio. Nunca puede pesar más un lado que el otro.

Hoy os voy a poner unos ejemplos que ilustran el título de nuestro post.
Desde los departamentos de marketing, que sin ellos no podríamos vivir, se nos brinda cada vez un nuevo reto en forma de briefing, donde se nos habla de conceptos como el DAFO (debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas), target, momentos de consumo (en el caso de un vino) y precio suyo y de la competencia.
Todo ello es información que a nosotros se nos ofrece para estrechar el círculo y poder confeccionar un diseño ajustado a las necesidades y que, a más, esas necesidades sean bonitas!
Tratamos de ofrecer soluciones democráticas a los clientes donde todo esté justificado, espaciado, homogeneizado y entonces, en medio de una presentación es donde se nos pide: el nombre más grande, el «dibujito» más pequeño, el clásico: “y si….” Y es entonces donde nacen los problemas.
Un diseñador debe aportar soluciones a sus clientes, asesorarlos, dar su brazo a torcer a veces y a veces no, pero sobre todo debe ser coherente con el briefing.
Os paso pongo unos ejemplos, sin conocimiento de briefing, donde vosotros mismos podréis ver claramente los problemas descritos.

Torissimo, un diseño de vino claramente donde (a nuestro entender) el cliente a ganado la partida al diseñador. Donde el naming no acompaña, la gráfica es extravagante y no se aporta valor a la marca. Por ejemplo, no existe marca, como entendemos, de la bodega (si que hay un nombre de fabricante).

Otro ejemplo:

Matizamos, no es que no nos guste, nos parece muy elegante, pero el formato y la gráfica no pensamos que sea la más adecuada para el diseño de un packaging de aceite, es como aliñar la ensalada con perfume!

Un ejemplo que nos choca, este diseño de calcco que para nosotros son un claro referente del buen diseño.

Un diseño 100% visual, con falta de información, obviamente no pasa desapercibido (si eso es lo que decía el briefing: chapeau), pero que está muy fuera de la línea habitual de los chicos de calcco y que, a nuestro entender, valora mucho más la estética que las necesidades formales de este vino.

La agencia austondesign nos muestra uno de sus diseños de vino, el vino subterra.

Un naming vinculado a la gráfica, donde además se muestra con una gráfica oscura, donde solamente se da importancia a un elemento, probablemente para crear un foco de atención.

Una vez más, los chicos de stranger & stranger nos alucinan con uno de sus minuciosos packagings.

Fortitude, un vino que habla de la pureza del terruño, de los diferentes substratos que existe en particular en esa finca / bodega.
Hablan de altura y compensan perfectamente las necesidades del cliente con la estética.

Entonces tanto si eres diseñador como cliente, toma buena nota de este post, que tu proyecto no se convierta en un “gremlin” por darle siempre la razón al cliente. Asesora pero no seas dictatorial en el discurso.
Crea y arriesga, pero piensa en la funcionalidad.
Si eres el cliente, el que paga no siempre tiene la razón. Piensa en que un experto te esta ayudando y asesorando.

Sea lo que sea, seguiremos viendo diseños de vino, aceite, perfumes, spirits con ambos casos.

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Alguno de los trabajos en los que Carles Sala ha participado

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