NOV 06

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Christiania bikes

La semana pasada estuve unos días en Copenhagen. Una cuidad maravillosa en un país realmente avanzado, Dinamarca. No obstante, no os voy a contar nada sobre las diferencias sociales o el nivel cultural y de vida que tienen los daneses. Ni siquiera de sus maravillosos dulces. Quiero hablaros del diseño que encontré allí, en el norte de Europa.

Dentro de todas las disciplinas de las que podría hablar, quiero destacar el diseño industrial y, en particular, de la manera en la que han conseguido reconvertir y adaptar uno de sus diseños. Como diseñador gráfico, antes de empezar a trabajar en algo, siempre pienso en la función que debe cumplir, tanto estética como formal. Obviamente, lo complicado es encontrar el término medio que una a ambos. Pues bien, los daneses en este caso han dado en el clavo!

Empecemos por el principio. Dinamarca es una de las cunas del diseño mundial. Allí han nacido reconocidas marcas como Bang Olufsen, Pandora o Lego. Si nos fijamos bien, ninguna de ellas cuenta con un diseño efímero o sigue una tendencia clara, más bien marcan la línea que otras, posteriormente, siguen.

En su capital, Copenhagen, encontramos el barrio de Christiania. Más conocido por ser una pequeña ciudad auto gestionada dentro de la propia Copenhagen. El origen de este barrio se remonta a poco después de la segunda guerra mundial, a finales de los años 50. Se encuentra en la zona de los astilleros, utilizados como zona militar durante la guerra, y está llena de edificios de un mahón rojo muy característico. Hoy en día donde puedes encontrar talleres, zonas de ocio y es mundialmente conocido por su zona de venta de drogas blandas, pero no quiero hablar de drogas.

En uno estos talleres, donde trabajaban y trabajan muchos diseñadores, en los 70 nació la bicicleta Christiania. Una bicicleta de tres ruedas y un chasis tubular que alberga en su parte central una cesta de madera que se ha usado desde entonces para transportar a los niños.

La parte funcional ya la tenían solventada, puedes llevar hasta dos o tres criaturas en tu bici. Pero, ¿Y la formal? Con el paso del tiempo, estas bicicletas se han ido reinventando y adaptando a las necesidades de los daneses. Muchos profesionales liberales las han reutilizado y rediseñado para su día a día. Es fácil ver pasar un fontanero con enseres laborales, repartidores de prensa, incluso algún que otro puesto de "slow food".

Actualmente hay un extenso mercado de segunda mano. Incluso siguen en producción cubriendo los requisitos de los nuevos consumidores.

Es algo que perdura en el tiempo, no sólo por la calidad del diseño, sino por la capacidad de transformación y uso del mismo. Lo que entendemos como un muy buen diseño.

Siempre termino hablando de bicis, pero es un muy buen ejemplo de formalidad en el diseño. Algo que, a mi entender, se está perdiendo un poco.

Escrito por Carles Sala


Christiania bikes

La semana pasada estuve unos días en Copenhagen. Una cuidad maravillosa en un país realmente avanzado, Dinamarca. No obstante, no os voy a contar nada sobre las diferencias sociales o el nivel cultural y de vida que tienen los daneses. Ni siquiera de sus maravillosos dulces. Quiero hablaros del diseño que encontré allí, en el norte de Europa.

Dentro de todas las disciplinas de las que podría hablar, quiero destacar el diseño industrial y, en particular, de la manera en la que han conseguido reconvertir y adaptar uno de sus diseños. Como diseñador gráfico, antes de empezar a trabajar en algo, siempre pienso en la función que debe cumplir, tanto estética como formal. Obviamente, lo complicado es encontrar el término medio que una a ambos. Pues bien, los daneses en este caso han dado en el clavo!

Empecemos por el principio. Dinamarca es una de las cunas del diseño mundial. Allí han nacido reconocidas marcas como Bang Olufsen, Pandora o Lego. Si nos fijamos bien, ninguna de ellas cuenta con un diseño efímero o sigue una tendencia clara, más bien marcan la línea que otras, posteriormente, siguen.

En su capital, Copenhagen, encontramos el barrio de Christiania. Más conocido por ser una pequeña ciudad auto gestionada dentro de la propia Copenhagen. El origen de este barrio se remonta a poco después de la segunda guerra mundial, a finales de los años 50. Se encuentra en la zona de los astilleros, utilizados como zona militar durante la guerra, y está llena de edificios de un mahón rojo muy característico. Hoy en día donde puedes encontrar talleres, zonas de ocio y es mundialmente conocido por su zona de venta de drogas blandas, pero no quiero hablar de drogas.

En uno estos talleres, donde trabajaban y trabajan muchos diseñadores, en los 70 nació la bicicleta Christiania. Una bicicleta de tres ruedas y un chasis tubular que alberga en su parte central una cesta de madera que se ha usado desde entonces para transportar a los niños.

La parte funcional ya la tenían solventada, puedes llevar hasta dos o tres criaturas en tu bici. Pero, ¿Y la formal? Con el paso del tiempo, estas bicicletas se han ido reinventando y adaptando a las necesidades de los daneses. Muchos profesionales liberales las han reutilizado y rediseñado para su día a día. Es fácil ver pasar un fontanero con enseres laborales, repartidores de prensa, incluso algún que otro puesto de "slow food".

Actualmente hay un extenso mercado de segunda mano. Incluso siguen en producción cubriendo los requisitos de los nuevos consumidores.

Es algo que perdura en el tiempo, no sólo por la calidad del diseño, sino por la capacidad de transformación y uso del mismo. Lo que entendemos como un muy buen diseño.

Siempre termino hablando de bicis, pero es un muy buen ejemplo de formalidad en el diseño. Algo que, a mi entender, se está perdiendo un poco.

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Alguno de los trabajos en los que Carles ha participado

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